lunes, 31 de agosto de 2015

82





Tenemos días sin visión,
incluso cuando vivimos dentro del significado.”
Anaïs Nin


No se hacía la idea
de conocer este mundo
sin su padre.
Era algo superior a sus fuerzas.

Eso mismo se lo escuché yo
de su boca
con la mirada de cristal
y el temblor en los labios
acentuando aún más
el dolor que salía de dentro
tras abandonar los dos
la cabina telefónica
que había escupido la recaída del abuelo.

La entiendo. Cómo la entiendo.
Y no quisiera.

Más de tres décadas
llevo yo
conociéndolo sin ella.
Tiempo más que suficiente
para perder la niñez
hasta el último gramo de inocencia
asistir a ambas muertes
y hacerme hombre.

Y eso, mamá
no alcanzaste
siquiera a imaginarlo.





acróbata



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