domingo, 5 de julio de 2015

Mi corazón



Él es un hombre del sur,
nació junto al mar sonoro...”
Pablo Neruda.




      Mi corazón con el rumor de las olas y el arrullo de las tórtolas en la venida del nuevo día. Mi corazón y su rum-rum inconfundible del latido de la tierra rubia abrasada de sol y sudor. Mi corazón copa. Mi corazón río. Mi corazón boca. Mi corazón tinto y retinto como sangre que escapa por el costado del Crucificado. Ay, pobre. Este corazón mío del tacto de las amapolas, del gusto amargo del óxido en el paladar herido, esclavo tras las rejas de hueso, libre galopando por las grandes praderas del sueño. Mi corazón agreste y difícil, calmo y durmiente, como el mar, como el mar oscuro y gatuno que a la noche viene a dormir junto a mis pies sucios de arena y salitre. Mi corazón alado. Mi corazón anclado. Mi corazón vuela. Mi corazón pesa: memoria de espuma y sal, de nube y relámpago, olvido de tanto y nada. Mi corazón salvación. Mi corazón condena. A cuestas, siempre a cuestas con él. Y él en mí, conmigo, fiel perro a su amo, loba que amamanta de su pezones como venas abiertas. Mi corazón saltamontes. Mi corazón paloma. Mi corazón cabra. Mi corazón rojo de fiesta y tragedia, de amores y desamores. Mi corazón húmedo de deseos, mojado de pasiones. Mi corazón late y late y late. Mi corazón.

      Porque yo soy del sur. Hombre del sur cara al mar: azul, azul, de espaldas al frío de la tierra en penumbras que en silencio me aguarda, vendrá.






acróbata



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