sábado, 30 de mayo de 2015

El mejor retrato.




      Caen los párpados, pesados de luz y ruidos. Y en la frontera difusa entre dos mundos, pinto en el aire el contorno del deseo. Tu frente, tus cabellos: largos, oscuros, libres al viento, tu nariz, tus pómulos, tus ojos y su mirada de bosque. Todo tu rostro va naciendo, casi como un milagro, de mis dedos.
      Llego a tu boca: fruta madura, jugosa. Y nada más quedar definida: roja y exacta, par y redonda, se abre mojada buscando su espejo, mi sed, los aires que nos sacien. Ahora, ya casi rozándonos los labios: alientos que se confunden, lenguas como peces que se inquietan por anudarse, despierto sobresaltado. Me rodea la noche y el latido de la madrugada, mas no la ausencia y sus silencios. Estás aquí, junto al crecer de mis venas: tu respiración alterada, el gemido de tu boca, tu cuerpo y su tacto. Costilla con costilla, sobre el galopar de mi pecho, duerme la reina de corazones.

      A qué juegan tus sueños y los míos.







acróbata



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