sábado, 2 de mayo de 2015

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También somos el resultado
de lo que escuchamos.



Un tema muy serio.

En casa:
vamos a tener
que dejar de dormir juntos.

Y eso, afortunado
¿ya no quieres dormir
con mamá?

Sí quiero. Me encanta.

¿Entonces?

Mamá
para mí era muy violento
el tema. Cómo
no iba a serlo—
porque no podemos.

¿Por?
Mamá ya no sabía
por dónde le iba a salir
cualquier cosa podía soltarle.

Me da vergüenza decirlo.

Venga, que soy la mamá
a mí me lo tienes que contar todo.

Porque
¿y si te dejo embarazada?

Entonces la risa
se tronchaba:
pero, afortunado
si eres mi hijo pequeño
y tienes cuatro años nada más.
Además, que soy yo, la mamá
y eso tú no lo harías.

Ya, pero soy un hombre
y tú una mujer
y yo escucho que las mujeres
se quedan embarazadas
si duermen con los hombres.

Ah, no te preocupes
eso sólo pasa cuando duermen
los papás y las mamás
y no siempre.
Nada más cuando se quieren mucho.

¿Estás segura?
Es que yo te quiero mucho.

Estoy segura, no pienses tanto.
Pero que si no quieres dormir más conmigo.

No, que sí que quiero
lo único que estaba muy preocupado
porque los hijos no pueden tener bebés
con sus madres, ¿verdad?

Verdad, afortunado
verdad.




acróbata



4 comentarios:

  1. El amor de los hijos no tiene igual. Y las madres somos tierra y raíces para que ese amor se haga infinito.
    Besos Tomás

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  2. Sí. Muchas gracias, Alejandra.

    Besos, amiga. Y feliz día!

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  3. Ay, la ternura. Te recomiendo el libro ilustrado "Enamorados", de Rebecca Dautremer.
    Un abrazo

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