domingo, 12 de abril de 2015

Una palabra. Un temor.





La triste historia del ave enjaulada. Le abren la trampilla y entonces el miedo. Qué pasó. Sus alas: quietas, pegadas al cuerpo, muertas, dos pequeños muñones de plumas. Y en su piar voces de temor y nerviosismo. Mientras en sus ojos todo el cielo: inmenso, real, cercano, como una promesa que no se puede hacer realidad. Tarde, ya muy tarde. Como una palabra: libertad, con la que se sueña pero atemoriza.

La historia triste que jamás se cuenta. Y sin embargo tan presente. Barrotes. Y más barrotes. Azul el cielo. Lejano horizonte. Inalcanzable momento.

Los hámsters tienen noria donde rodar y rodar persiguiendo quimeras. El pajarillo un columpio, simulacro del vaivén, del viento en su plumaje.

¿Y el Hombre?






acróbata

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