lunes, 2 de marzo de 2015

Yo miro al mar.



Lunes. Como no podía ser de otra manera, es lunes. Como ayer. Como antes de ayer. Como todo parece indicar, también mañana. Sí, lunes, tan lunes, tan lunes, hoy y todos los días. Porque cuando las fechas han perdido significado, y un día se diferencia poco del anterior y del siguiente, son los lunes los que se imponen. Rutina de lunes. Costumbre de lunes. Lunes al igual que otros lunes. Lunes inmenso. De cabo a rabo, lunes. ¿Y qué se hace los lunes? Mirar a la luna, por ejemplo. Pero ésta no se deja ver siempre. Maldita abuela, qué se ha pensado, ¿no sabe que es lunes? No pasa nada, si no hoy, mañana, que también será lunes, o como si lo fuese. Mas eso lo vamos a dejar para la noche. Con tanto día por delante y este regalo de luz que hoy tenemos, habrá que buscarse otro punto donde poner los ojos.

Recuerdo cuando los lunes eran lunes. Y los martes, lunes también. Pero avanzaba la semana y llegaba el viernes, el sábado, y el domingo, también éste día festivo, que por cierto, qué tiene ya de festivo. No era mejor aquella vida, no al final, cuando se sabía que tenía las fechas contadas. Lo único, por decir algo, que no todos los días parecían tan iguales. Mas a última hora de aquellos tiempos, para lo único que me valía la diferencia era para tomar fuerza, recuperar un poco, y así afrentar menos deshecho el lunes. No añoro aquello. Cómo hacerlo. Aunque puede que haya cambiado mocos por babas. ¿Lo he cambiado yo? Tomo un clínex, hay que limpiar tanta porquería. Alguien podría decir: <<vaya, cómo estamos>>. Y lo diría con razón, con sus razones, claro. Pero es que estamos en lunes. Y a quién le gustan los lunes. Nada, me quejo de vicio. Y es cierto, que para algunas cosas tengo tendencia. Y también la queja cansa. Me agota por completo. Así que rebobinemos, intentémoslo de nuevo. ¿A quién le gustan los lunes? A mí, me gustan a mí. Antes no, pero tras mucho sopesarlo, ahora sí. Los lunes son maravillosos, fantásticos, sosegados, tranquilizantes. La gente está aplastada por el peso de su realidad —la vida son los lunes, y los fin de semana: un sueño breve—. Y en su aplastamiento se olvida de las vidas de los demás. Porque no nos engañemos, el mundo pone los ojos en tu vida, el acento en tu día a día, el dedo índice en tu humanidad, para sacarle defectos, para meterse contigo, con ellos, tus días. Y mi vida es tan perfecta como cualquier otra. Y le gusta poco, o nada, que le saquen defectos ya lo hago yo, que para eso es mía. Y sobre todo, que me la quieran arreglar. No, eso sí que no. Mis días serán de lunes, pero son míos y me gustan (tengo que defenderlos, con uñas y dientes, silencios y letras, con todas mis armas).

Ay, los lunes, al sol, qué días —por cierto, ha amanecido con un sol inmenso, redondo, amarillo huevo frito, o as de oros de la baraja de Fournier. Le pedimos al invierno una tregua, que nos enviase un anticipo de la próxima primavera, y nos ha venido con unos días de verano. No está mal, nada mal. Ya habrá tiempo de aburrirse de verano, en esta esquina del mundo se hace de largo hasta decir basta—. Hoy me acercaré a la orilla del mar, y veré las olitas es lo que tienen estas primeras horas sin gota de viento: mar en calma de lunes, una tras otra, en la frontera que separa el paso firme del que no hace pie. Y veré esa orilla como lo que es, un calendario de arenas y piedras que incansable las toma en su seno. Y las acoge. Y las deshace en rizos de espuma. Y las regresa con ruidos de resaca. Y miraré a lo lejos, al horizonte, quizá buscando inconscientemente otro día, otra fecha. Y veré mar, nubes, cielo, gaviotas al vuelo, tal vez alguna vela de paso, seguro que algo que me haga soñar. No sé, imaginaré un martes, o un miércoles... Aunque lo más seguro que lo que edifique en mi cabeza sea un sábado inmenso, uno que nunca haga costumbre de lunes. Y donde nunca falte la música, el amor, y la poesía.

Mañana más, ¿lunes? Quién sabe. Yo miro al mar.







acróbata




5 comentarios:

  1. Lunes. Y yo frente al mar.

    Saludos desde el sur....

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    1. Frente al mar, qué gran lugar.

      Besos de martes, Luna.

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  2. Me alegra, Guillermo.

    Un abrazo de martes.

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  3. Hola en miércoles. Si, ahora mismo estoy frente al mar, en un ciber. En algún tiempo, no sé cuándo, regresaré a Salta, a mis montañas. Mientras mar, viento, gaviotas, caracolas y más mar.

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