domingo, 15 de marzo de 2015

Sin título.





El tabaco
siempre el tabaco.
Ceniceros atestados de colillas
niebla londinense en el ambiente
olor en toda la casa.

Un cigarro encendido, a medias
sobre cualquier lugar
y con su despiste
ya prendiendo otro que llevarse a la boca.

Qué vicio.

Y si se quedaba sin cigarrillos:
afortunado, mira a ver si tu hermano
tiene tabaco en su cajón.

Y yo:
me tenía que hacer el despistado
se suponía que el hermano
no fumaba—
¿cigarrillos, en su cajón, el hermano?

Sí, tú mira.
Y si tiene te traes dos
o tres.

Después, ya con el pitillo
en los labios
la tonta pregunta:
¿no fumará tu hermano, verdad?

Y yo:
no, papá, compra para ti
por si acaso te falta.

No decía nada, todo lo más
en ocasiones, se quedaba mirándome
y se echaba a reír.






acróbata



2 comentarios:

  1. Ya dice el tango, "Fumar es un placer...", pero....

    Saludos, hasta allá.

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  2. un recuerdo se me vino a la mente mientras leía... gracias por tus versos y éste recuerdo!

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