viernes, 27 de febrero de 2015

Tu perfecta presencia.




De tu manantial
ríos de vino
y luego ebria la noche.

Mas no es mi queja
no la oirás de mi boca
tu perfecta presencia.
No
aunque enturbie el gris
de los caminos cerrados en niebla
y traiga consigo
certezas de pompas de jabón.

Se trata de tu marcha
de tu falta
lo que me deja frío
y desnudo
frente a lo real del mundo.

Temo a las horas largas
sin poesía
a los días de lluvia mansa
lejos del trueno y el relámpago.
No hay música.
No hay luz.
Nada que oponer
a lo descarnado de la vida.







acróbata




2 comentarios:

  1. Quién no teme a esas horas largas... Precioso.
    Un beso, acróbata.

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  2. Gracias, Magda.

    Yo visito un blog, mucho, se llama en penumbras, ¿lo conoces? Me ayuda en esas horas largas.

    Besos!!

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