jueves, 18 de diciembre de 2014

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Y de qué vale. ¿Sirve de algo ponerse a revivir el ayer? Como si pudiera cambiarse un mucho, un poco, siquiera un algo. Como si el tiempo y sus azúcares no hubiesen ya convertido en alcohol de alta graduación, en embriaguez, en borrachera de sentidos, aquello que parecía salmuera en el paladar. No todo. Así que imaginad aquello que ya era dulce de por sí. Y sin embargo ahora... auténtico jarabe y después resaca, seguro.

El pasado, pasado está. Y nada va a cambiar. Y luego venga a escuchar aquello que dice que es importante porque hasta aquí te ha traído. Vaya una tontería. Sí, es verdad, pero y qué. Adónde me lleva este ahora, adónde. O mejor, porque el lugar final se conoce, por qué senderos, qué bifurcaciones me pondrá delante. ¿También tramos de campo a través? Lo que faltaba ya.

Me hacen gracia los que se les llena la boca asegurando que van, ellos van donde quieren, escogen sus pasos, el siguiente y el de después y también eligen qué camino. Pues qué bien. Si son felices creyéndoselo, si así les alcanza para continuar, de acuerdo. Yo no tengo esa fortuna, nunca la tuve, aunque hubo su momento en el que también lo pensaba. ¿Estará escrito el destino? Sí claro, la llegada al punto final, sí, por supuesto. ¿Alguien lo duda? Y siento decir que es el mismo para todos: exacto, perfecto, justo. Sí, justo. Injusta puede ser la vida, pero no su cierre. Pero hasta llegar a él....Ahí, la madre del cordero, quién sabe lo que gobierna ese camino. ¿Uno mismo? Ya, de ilusión también se vive, o mejor dicho con ilusión se vive y el resto es un sobrevivirse. Claro, que esto del tiempo es tan perfecto, tanto. Como no se puede reeditar. Como no permite ni el más mínimo cambio, pues es lo que hay. Y no más. Y por qué todo esto. No sé, supongo que porque esto va de eso, de recordar.

Y yo recuerdo, en vez de ponerme con el presente, a ver si escribo, construyo, doy forma, al futuro, a uno que merezca la pena, me pongo con el pasado, como si pudiera editarlo. No todo, claro, pero sí mucho. Ya, esto entra en contradicción con lo que acabo de decir, con eso que es la vida, la providencia, la fortuna, o lo que sea, lo que determina. Y es verdad, eso creo. Pero soy débil y aún a ratos, me creo mis propias mentiras. Y entonces me digo: voy a hacer esto, o aquello, porque así conseguiré eso de más allá: el ciento volando, siempre lo de ahí arriba, en el azul del cielo. Ya, luego nada sale como lo planeado. Y la cagada de la gaviota en toda la frente. Bueno y cuando sólo es una y no las ciento y sus putos graznidos de risas estridentes.

Como se puede leer, hoy soy todo optimismo: y los pajaritos cantan, y las nubes se levantan. Si pudiera decir que es porque me he levantado, alzado el vuelo del nido, por el lado izquierdo de la cama, pero es que ese es mi lado. Una curiosidad al respecto, aunque igual ni viene al caso: Llevo años comprobando, que en las camas compartidas, la mujer casi siempre elige lado y normalmente el más alejado de la puerta, el que queda del lado de la ventana. Por qué será. ¿Por si se escapa el amor? Pienso que si eso sucede, el del hombre sale por la puerta, y el de la mujer se tira por la ventana. En fin, ¿la gente piensa en estas cosas? ¿Se fijan en esos detalles? ¿Llevan estadísticas acerca de asuntos tan tontos? Pero dejemos eso, continúo por donde me había quedado: No sé, igual podría solucionarlo, lo del lado de la cama por el que me pongo en pie y recibo al nuevo día. Ya está, de aquí en adelante me levanto por el derecho: Paso por encima de Nieves, la aplasto un poco, creo que le gusta, y asunto arreglado. Total, no creo que se sorprenda mucho, está hecha a mis excentricidades, o eso me parece a mí.

Ah y una cosa más: He decidido seguir con esto, lo cual me lleva a la inevitable pregunta: ¿Estoy escribiendo yo, o es la vida la que me dicta, o incluso, me escribe a mí?






acróbata






2 comentarios:

  1. Muchos somos tan solo personajes en busca de autor... de ahí el caos.
    Besos, acróbata.

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  2. La búsqueda...¿Existe mejor trama para una vida? El caos sólo es un orden incomprendido. Y por eso es tan interesante, a veces.

    Besos, Magda.

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