martes, 30 de diciembre de 2014

Segunda Parte. I





No está, ya no. Nunca más. Se fue para no volver. Y con eso hay que seguir. Siempre. Hacía delante. Y sin embargo, a pesar de todo, aún, a veces, esperando: abrir una puerta, llegar a un lugar, cruzar una calle, voltear una esquina, en cualquier momento y ahí ella. Ya, suena absurdo, pero son sensaciones que traspasan la piel, que muerden la carne y escapan a la compresión.

Quizá desde entonces me he pasado la vida buscándola —antes ni era consciente—. Y en eso continúo y la busco en todas y cada una de las mujeres que han tenido que ver algo en mi vida. Y lo curioso, en muchas la he visto, sólo un poco de ella, apenas un atisbo en ocasiones, pero algo. Y no son ellas, soy yo, que ante su falta supongo que terminé por idealizarla. ¿Fue aquello una defensa? ¿Lo es aún? Puede. Posiblemente. Lo único que puedo añadir es que no ha sido una mala opción, no al menos para mí. Me ha ayudado en su ausencia a crecer en valores a base de rememorar conversaciones pasadas, de las que apenas si se le prestan atención cuando eres todo inocencia y nunca piensas en lo frágil que es la vida. Me ha valido para intentar ser el hombre del que tal vez se hubiese sentido orgullosa. ¿Y lo soy? No lo sé. Imposible de saber. Igual no, lo más posible, pero en ello sigo. Y no creo que pare de buscarla, de intentar mejorar como persona. Así llevo desde su falta y ha pasado tanto tiempo. Quizá la única diferencia es que ahora sé que lo hago y por qué, y antes no.

También todo esto tiene su parte oscura: persigo una quimera, un fantasma, más allá de buscarla a ella, quiero sentir la aprobación de quien no puede dármela. Y hoy que lo sé, debo aprender a convivir con ello, mejor que lo he hecho hasta ahora. Tampoco por saberlo me va a resultar sencillo. Diría que continúo viendo inalcanzable el sentirme conforme, en paz.





acróbata






4 comentarios:

  1. Siempre buscamos volver a sentir ese sentimiento volcánico de nuevo, pero en el fondo sabemos que es casi imposible que el universo se vuelva a organizar para que lo volvamos a sentir.

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  2. Mi intención es que cada capítulo de esta obra pueda ser entendido sin necesidad de retroceder a otros. Es difícil, lo sé. Y tu comentario me hace pensar que no lo consigo. Me estoy refiriendo a mi madre, no a un amor de pareja. En todo caso muchas gracias, Carolina.

    Un abrazo

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  3. Hacía mucho tiempo que no venía hasta tus letra. La vida a veces nos da patadas en el culo y en esas andaandab. Después de leerte tengo muchas cosas cosas que decir pero a la vez, no se, silencio.
    Leerte es mirar dentro de ti, y vivir contigo, esa es la fuerza de tus letras. Siempre lo he dicho, al leerte una se olvida de si misma.
    Y que puedo decir, todo se queda corto. Solo graciaS.
    Solo que ella está en ti. Solo que ojalá mi hijo cuándo se haga un hombre, el día de mañana, tenga un poco del coraje y corazón que veo en ti. En esas estoy.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Alejandra. Tu hijo tiene una gran madre.

      Besos, mi querida amiga.

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