jueves, 6 de noviembre de 2014

Sonrío.





A ver
pelo largo
pendientes
barba de muchos días
y vestimenta corriente:
vaqueros, camisetas negras
cazadora algo vieja ya
botas militares
y encima casi siempre
en bici ridícula.

Nada de trajes
camisas blancas, corbata
maletín
móvil de la manzanita
aires de triunfador
y toda la pesca.

Por supuesto
ni coche de alta gama
ni curro de los de despacho propio
ni emprendedor
ni hostias en vinagre
-en realidad parado
y pensionista-.

Qué pensarán ellas:
tan peripuestas
tan bonitas
tan pijas
las novietas
de aquellos tiempos lejanos
ahora cuando se cruzan conmigo
por la calle.

Sonrío.

Algunas me saludan de chiripa
si no les queda más remedio
por no negarme el hola
o el adiós.
Otras ni eso.

Ay...
si supieran.






acróbata


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