domingo, 2 de noviembre de 2014

La novia.




La madre:

Todos con novia o casados y tu ahí, camino de los treinta, sin darnos nietos y siempre encerrado en tu cuarto.

Es maricón, apostillaba el padre.

Cantinela ya de tiempo. Y él calla que te calla, maldiciendo por la bajo. Hasta que descubrió a Lilith en una de sus revistas.

Le costó una pasta, pero mereció la pena. Era evolucionar, así lo entendía. Y una vez que llegó, sin previo aviso, la sentó a su lado en la mesa aquel domingo de comida familiar. Mano de santo, se acabaron las acostumbradas pullas. Fue el almuerzo más silencioso que se recuerda, ninguno fue capaz de articular palabra, ni tan siquiera el calzonazos de su cuñado. El estupor, se supone. Y él no tenía nada más que añadir. Por supuesto Lilith, la invitada sorpresa, tampoco iba a abrir la boca. Bueno, en realidad, la tenía siempre de par en par, era de látex.






acróbata



1 comentario: