domingo, 9 de noviembre de 2014

En la pelea.




Aún sin alzar
un metro del suelo
pasé de las cuatro esquinas
de una cama mueble
-se supone que velada
por mi ángel de la guarda-
a la lona del cuadrilátero
donde un peso pesado
de apellido vida y nombre perra
se cebaba con mi pequeña
humanidad.

Y todavía, después
de tantos asaltos
no ha podido conmigo.

Ya le vale.
¿Es que no se cansa?
¿No le duelen aún los puños?

A mí me tiene hecho papilla
pero no me rindo
y nunca dejo que la cuenta
llegue a diez
sin levantarme de un salto
y escupirle a la cara:

Pegas como una nenaza.






acróbata


2 comentarios:

  1. Recordé un tango, "Aunque te quiebre la vida,
    aunque te muerda un dolor..."

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  2. jajaja, :), me has sacado uan sonrisa Gracias¡¡

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