lunes, 20 de octubre de 2014

Todo va bien.




Cada cierto tiempo-no mucho-, en el silencio de la noche, se asomaba al balcón, apuraba su cigarrillo rubio y tras arrojar la colilla al vacío, su grito de guerra: idos a la mierda. Entonces, al poco, emergiendo de las entrañas de cualquier ventana en penumbras, la contestación salida de tono acordándose de sus orígenes.

Todo iba bien, como de costumbre. Le tranquilizaba no sentirse solo en el mundo, ignorado, ya fuera del interés ajeno.






acróbata

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