viernes, 17 de octubre de 2014

El progreso.



Cuando un ford fiesta
de tercera mano
era nuestro hogar
y no necesitábamos más.

Nos teníamos los dos
el uno al otro
y el resto era mundo,
a quién le importaba nada.
La lluvia ni nos tocaba,
el viento era la voz de Robe
en cualquier lugar apartado
e imposible saber del frío
allí dentro
en el asiento de atrás.

Hoy miro a mi alrededor,
lo nuestro.
Cuánto hemos progresado
pero también mucho
se ha quedado en el camino.

Era inevitable. Es la vida.






acróbata



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