viernes, 31 de octubre de 2014

El niño de los aparatos.



Con los nudillos en carne viva
el labio sangrando
un ojo algo morado
y la camisa desgarrada
ahí el niño, firme
en la fila de su clase
tras el recreo
negándole cualquier pelea
al maestro.

Podrán llamarle patalambre
casi a diario
de ahí las trifulcas
a hostia limpia
pero acusica o chivato
no hay
quien siquiera lo piense.

Otros daban las quejas
al director
o incluso a los padres
porque pegaba duro
el niño de los aparatos.






acróbata



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