miércoles, 3 de septiembre de 2014

Rumbo al horizonte.


Cada vez que me invade la nostalgia de viajar me siento en el váter del aseo pequeño de casa, me abrocho fuerte el cinturón, tiro de la cadena y entonces, imagino: Honolulú, La Martinica, Bombay, Perth...¡Sin imaginación que tengo! Y si a la primera no se me pasa, pues tiro y tiro y tiro. Echo la mañana ahí sentado sin dejar de tirar de la cadena. Y de volar.


La cisterna al llenarse es un boeing 747 en pleno despegue. Y si no lo es, al menos lo debe de creer, qué imaginativa la pobre. Idéntico es el sonido que hace al llenarse: mismo silbido, exacto ruido ronco al despegar sus ruedas del asfalto (es decir, al llegar la boya a la parte superior del depósito). Cualquier día salimos volando rumbo al horizonte. Seguro.



acróbata



1 comentario:

  1. De vez en cuando hay que desplegar alas. El horizonte suele estar más cerca de lo que creemos.

    Saludos!

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