martes, 23 de septiembre de 2014

La decisión.




Elegimos sillas duras, sin acolchado, para el comedor y la cocina. No interesaba que las visitas se sintieran a gusto de más, ahí, sentados a la mesa. El error fue no escoger camas de faquir para la habitación de invitados.

Ahora comen en pie, rápido, sin entretenerse, pero no hay manera de que se vayan de casa. Demasiado cómodos en el cuarto. Quizá una plaga de chinches...

Pero nunca se sabe, las guerras bacteriológicas son peligrosas y se pueden ir, con mucha facilidad, de las manos. Es el riesgo a correr. El estado mayor está reunido, a ver qué se decide.





acróbata


9 comentarios:

  1. Jeje. Nada, Luna. La otra realidad.

    Besos!

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  2. A algunas visitas, ni con agua fuerte... qué suerte no tener que sufrir esto jejeje!
    Besos, acróbata.

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    Respuestas
    1. Piedra azul se les echa a los pulpos cuando se niegan a salir de la tana (cueva que les sirve de refugio).

      En fin, literatura.

      Besos, Magda.

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    2. ¿Piedra azul?
      Tana, me gusta esa palabra, la adopto.

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    3. Piedra azul, supongo que es un compuesto químico que repele a los pulpos, tengo que enterarme de qué está compuesta.

      Si que suena poética esa palabra, tana. Te la empresto, pero sólo un poquito. ;)

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  3. Me agrego al comentario de la compañera. Es cierto lo que dice. Un saludo.

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  4. Jijiji.... Vaya con esas visitas. No?
    saludos!

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