miércoles, 17 de septiembre de 2014

El riesgo a correr.


Dicen que van a verte tanto por tus poemas como por tu culo. Lo dicen ellos, los que te han visto, no yo. Éste que aquí escribe nunca te ha escuchado y sin embargo pierdo los ojos tras tus letras, éstas mismas que ahora sostengo entre mis manos. Espero que me recites en pie, caminando de un lado a otro, dominando tiempo y espacio como tú sabes.

Prometo mirarte, escucharte, ser tuyo al menos dos instantes o tres eternidades, cuatro poemas o mil ciento veintidós noches sin dormir. Quién sabe. Del resto no puedo decir más. No sé, yo no domino lo que me gobierna. Y quizá mis ojos tampoco dejen de mirarte, de recorrerte entera, cuando llegues al último verso, cierres las tapas del libro que tanto te desnuda y el silencio vuelva a interponerse entre nosotros.






acróbata


2 comentarios:

  1. La intensidad es parte del riesgo, como el silencio de la eternidad.

    Buen día.

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  2. Y la vida sin riesgo ni es vida ni es nada. Como la palabra con el día a día.

    Besotes, Luna.

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