viernes, 19 de septiembre de 2014

Así es la vida.


Se murió el pez, así
sin previo aviso.
Estaba tan bien por la noche
y a la mañana siguiente
tieso, flotando en el agua
de la pecera.

Y cómo lloraba mi Ana.
Tenía tres años
y vino a descubrir
de golpe
el significado de la muerte.

Esa que llega cualquier día
sin avisar
sin más
cuando le da la gana.

La consolamos en casa:
su hermana, su madre y yo
hicimos todo lo que estaba
en nuestra mano
pero el pez seguía muerto.

No lo recuerdo bien
creo que fui incapaz
de soltarle la típica mentira
-ahora está en el Cielo.-
Igual le fallé como padre
en ese momento.
Me miraba esperando algo
y no pude hacer más.

Así es la vida.





acróbata


4 comentarios:

  1. Y así es la muerte. Es triste pero muy bueno, acróbata. Convirtiendo lo cotidiano en poesía. Abrazos!

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  2. Sí, cierto, así es la muerte.

    Gracias, Marcos.

    Un fuerte abrazo, amigo.

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  3. Y en situaciones así, nos descrubrimos como padres...

    Saludos y buen día.

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