sábado, 16 de agosto de 2014

Un pez.


Gritaba:
Mi madre es un pez.
Mi madre es un pez.”
(uno muerto)

Y el hermano mayor,
carpintero de ribera,
daba los últimos retoques
con la azuela
al recién terminado ataúd.

Estaban en plena temporada
de lluvias.
La leña empapada
y las aguas bajaban crecidas.

No sería ceniza
pero una última voluntad
es algo muy serio
que hay que respetar.

Cumplieron su parte.
La mar lo sabe.





acróbata

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