domingo, 17 de agosto de 2014

A sangre fría.


Cada vez que venían a casa, que era a menudo, se tumbaba en idéntica postura, en exacto lugar, parapetándose tras un ejemplar de “A sangre fría”. Mientras, a todo trapo, ya se encargaba de eso, sonaba el “Iros a tomar por culo” de Extremo.

Pensaba que bastaría para que no volviesen, pero no: Armados de cinismo, o tal vez de algo peor, se dirigían a su silencio de ojos perplejos con reiterativa expresión:
-Qué, todavía ahí-
Y como si nada seguían a lo suyo, en aquella actitud hipócrita que tanto le crispaba los nervios.

¿Serían después de todo, cortos de entendederas, o sus caraduras estaban hechas a pruebas de holocaustos nucleares?

Vaya usted a saber.
Algo más tendría que ingeniar y no precisamente sutil.





acróbata


No hay comentarios:

Publicar un comentario