jueves, 17 de julio de 2014

Qué bien vives.


Si ese: “Qué bien vives”
fuese de corazón
no sentiría en pleno estómago
la puñalada trapera.

Pero la sonrisa falsa,
el brillo malévolo de sus ojos,
les delata.

Y yo les contesto
con la verdad,
no sé hacerlo de otro modo:
-Sí, no vivo mal
y mejor que lo haría
si tuviera salud.

Es lo que tiene este lugar
donde al parecer a tantos
no les alcanza con su vida.

Peajes varios,
envidias muchas,
para esta larga travesía
a ninguna parte.




acróbata

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