domingo, 27 de julio de 2014

Los turistas.


Recuerdo cuando pescaba:

Según un compañero de a bordo, cada velero o yate que avistábamos- y eran muchos en verano- los que iban allí embarcados estaban en lo que estaban.

Así de escueto era. Esto lo decía casi relamiéndose de envidia. Al final, sospechando a lo que se refería por la cara que ponía-parecía el vigía de Colón avistando tierra- me atreví a preguntarle:

-Y qué van haciendo según tú.

Con cara de incrédulo me miró y dijo:-van follando.

-Joder- me esperaba esta contestación, por supuesto, pero no con ese convencimiento, sin atisbo de guasa en la voz, ni tan siquiera en sus ojos- y tú qué sabes.

-Están de vacaciones, qué van a hacer, pues follar.

-Eso, a todas horas, ¿no?

Estaba claro que le estaba haciendo pensar y aquello no le gustaba especialmente:
-Hombre, tanto no creo, también comerán, beberán. Y claro, nada más beber, todos borrachos y felices, follan y follan.

-Es decir, cama redonda, ¿no?

-Y yo qué sé. Mira chaval, preguntas mucho, supongo que llevarán literas a bordo como nosotros. Cómo van a llevar camas redondas, eso ocupa mucho y tampoco son tan grandes esos barcos. Joder, que no son correos (trasatlánticos en lenguaje de pescadores veteranos). Además, follan en cubierta, al fresco.

-Venga ya, eres un exagerado,¿quieres los prismáticos y te desengañas?

-Sabes lo que te pasa, que tú, como todos los de tu tiempo, eres un listo, mucho instituto y mierdas de esas y no sabéis nada. Yo no necesito largavistas de esos, tengo vista de águila y sé de la vida.

-Vale, vale, supongamos que eso hacen: follar y follar. Y qué casualidad que todos están en el tema al cruzarse con nosotros, con lo ancha que es la mar.

A estas alturas de la conversación ya no quería seguir con el tema y estaba más por retomar su lectura de Marcial Lafuente, evadirse con el Salvaje Oeste era una de sus pasiones en alta mar, una afición muy extendida entre los de su generación. Así que contestó de medio lado:

-Pues claro.

Pero yo era entonces más insistente que ahora y además me estaba interesando el tema:

-Sabes, creo que eso es porque de lejos te ven a ti, ahí, acodado en el reón (barandilla de la cubierta del barco que evita que te caigas al agua) mirándoles y como eres tan guapo les pones.

Macial La fuente podía esperar, le había tocado la moral:

-Vaya, habló “Alelón” (Alain Delon). Lo que tú digas, tampoco soy tan feo. Es más para mi edad soy un tío guapo, no veas los ojos que me echan mis cuñadas. Además, que sepas, que de joven era un galán de cine y las tenía a todas loquitas. Menuda novia madrileña me eché, que quería llevarme con ella y todo. Lo único que a mí la ciudad no me probaba. Porque se follaba poco entonces, nada más que de putas y no había perras para ir mucho, sólo cuando había buena pesca, que si no...

-Claro, había menos turistas y yates casi ninguno- Eso dije yo para no exasperarle más. Ya había tenido bastante. Total, sabía que esta charla volvería a surgir al poco, era inevitable (en la mar hay muchas horas de aburrimiento y hay que ocuparlas como sea, echando unas risas de la mejor manera)

Y ahí acabó el tema de momento, pero como al poco volvíamos a avistar otra vela por el horizonte.

En fin, esta obsesión suya duraba poco: un par de meses por temporada, el resto del año decía:

-Serán tontos estos turistas, con lo bien que se está en tierra a refugio de “caboculo” (el trasero de una mujer en caliente) y ahí van por gusto, pasando frío y calamidades por tal de follar con el meneito. Ay, atajo de gandules, por tal de no mover los riñones y que se los muevan, si tuvieran que hacerlo por obligación como nosotros. Sabes que iban a estar aquí con el día que hace.

Así que, ya saben: Háganse a la mar en un barco de recreo y hala que arda Troya.





acróbata

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