miércoles, 4 de junio de 2014

Tan cerca del misterio.


Tu pelo, libre al viento,
como una bandada
de pájaros negros
persiguiendo el horizonte.

Tus labios, rojos.
Fruta madura
humedecida por el rocío
de una tarde en la costa.

Y en tus ojos
el mar bravo de poniente
acunando sueños antiguos
de un marinero en tierra.

Besarte ahora,
al borde de los acantilados,
sería poner la inmensidad
al alcance de mi boca.

Sólo el amor, el tuyo,
me hace sentir
tan cerca del misterio.





acróbata

2 comentarios:

  1. Hay que sentir al misterio...

    Saludos, Tomás.

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  2. Dificil evitar su llamada... muy bello acróbata, besos.

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