lunes, 2 de junio de 2014

Demasiada Literatura.


Sonrío, sonrío mucho cada vez que me lo imagino.

Una chavala, una normal de tantas en viaje de estudios a la Capital del Reino Nazarí. Hay que ir para ver auténticas joyas de arte. Bueno, eso y también lo otro: pasarlo pipa con el resto de los compañeros de curso. Típica parada en las Pasiegas antes de entrar a la Catedral. Y ahí las gitanas con su ramita de romero dispuestas a hacer su agosto particular echando la buena ventura.

Todo como la seda:”Niña que guapa eres, te vas a casar con un hombre estupendo que te quiera” (y unas pelillas para el bolsillo del delantal).
O también:”Pero qué malafollá, tú vas a ser una desgraciá toda la vida” (la chica que se niega a aligerar un poco el monedero).

Hasta que la gitana joven de las dos hermanas que siempre van juntas, nada más tomarle la mano entre las suyas y poner sus ojos de caramelo sobre la palma de nuestra protagonista, a pesar del color oscuro aceitunado de su piel, se queda lívida. Más blanca que un vaso de leche. La chavala que empieza a incomodarse e interroga a la jovencísima calé. Y ésta que cuanto más mira esa palma menos sangre le corre por las venas. Y ni fuerzas tiene para contestarle. La hermana pendiente de todo y asustada ante los hechos, sale al rescate llevándose de allí a la pequeña de su casa. Una vez alejadas del tumulto, con la chica rubia ya de risas con el resto de sus compañeras, interroga a su hermana:
-Pero qué ha pasado, chiquilla, que te has puesto más blanca que la paya esa.
-Que va a ser reina.
-Cómo que va a ser reina, qué quieres decir: todas son reinas, eso le tenías que haber dicho y le hubieras sacado unas perrillas, que buena falta nos hacen.
-No, no reina como todas, reina de verdad.
-Ah, sí- dice riendo la hermana mayor-. ¿Y de qué reino, vida mía?
-De éste, del tuyo y el mío-contesta toda seria.
-Ay, ya lo decía padre: “esta niña lee demasiado, cuándo se ha visto eso en esta familia”. Y qué verdad, cuánta Literatura, mi alma.

La hermana pequeña lleva ya bastantes años riéndose de esto. Hoy más, mucho más. Casi si cierro los ojos alcanzo a escuchar su risa, no es para menos: “Demasiada Literatura”. Sí, y que nunca falte.



acróbata

2 comentarios:

  1. No me digas que aciertan y tó! Me vas a obligar a hacerles caso la próxima vez...

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