miércoles, 30 de abril de 2014

Te toca.


Menuda he tenido hoy en la sala de espera de la consulta.

Y todo por el hermano de Juan-que dice que no tiene ningún hermano con ese nombre-. Y yo que sí y él que no. Y yo que le insisto y él que lo vuelve a negar. Y yo, que veo que es clavaito a Juan, le pregunto si está seguro que no es su hermano. Y él, que por supuesto. Y yo, tras ponerme en pie, rodearlo disimuladamente para ver bien sus dos perfiles, que no me creo lo que asegura y me reafirmo en lo dicho. Y él, guardando silencio, que trata de ignorarme. Y yo que le comento que está muy feo eso de negar a la familia, que si está enfadado con su Juan y no se hablan: vale, pero de ahí a decir que no es su hermano. Y él, que casi explota, me contesta de malos modos que le deje en paz, que estoy loco.

Y yo, tratando de calmar los ánimos, he hecho el esfuerzo de creerle (mentira, no le creo) y le he informado en tono conciliador que él o su Juan deben de ser hijos ilegítimos. Y él, hecho un energúmeno, que nada, que no se lo ha tomado demasiado bien.

Y en esas estábamos, casi para llegar a las manos (me jode mucho que me mientan), cuando ha salido la enfermera y le ha dicho con una sonrisa en los labios:

-Pasa, Juan, que te toca.



acróbata

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