viernes, 14 de marzo de 2014

Fría sensación.


Cuántos principios.

Cuántos comienzos más
cada amanecer,
cada nuevo día
al alzar los párpados,
al descubrir la luz.

Y sin embargo,
una vez en pie,
sacudido el sueño
y su abrazo,
esta sucesión de sombras,
este oscuro pálpito
de letras para un epílogo.

De prórroga de un tiempo
que insolente
se encamina al ocaso cercano,
a un silencio de esfinges
que ya sin ojos
miran inertes al horizonte.

Cuántos despertares
para esta fría sensación
que no para de crecer.




acróbata

8 comentarios:

  1. Gran poema, amigo Acróbata. Me quedo con ese silencio de esfinges sin ojos, una imagen muy potente. Abrazos

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  2. Pido permiso para compartirlo en Facebook

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    Respuestas
    1. Todo tuyo (ya te he contestado por allí) Muchas gracias, amigo.

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  3. Imagino que entonces es cuando abrigamos un sueño...

    Saludos y buen día.

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  4. Mas es ese despertar el que permite plasmar las sombras en letras... hay luz escondida en él.
    Besos, acróbata.

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