lunes, 6 de enero de 2014

Viva la Navidad.


Pintaba bien:
Platos de jamón y queso, almendras con hueva, mojama de atún, aceitunas, mejillones al vapor, almejas con limón y una chispa de pimienta, la cervecita. Eso, el aperitivo.
Y como conversación, qué mejor que el tiempo.

Continuó el tema muy bien:
Ensalada de ahumados, gambas a la plancha, cigalas y camarones cocidos, pimientos y patatas rellenas, vino blanco. Eso, primer plato.
Y como tema el fútbol, (comenzaron las hostilidades, que si merengues o culés)

Ya entrados en calor y con la mosca detrás de la oreja:
El cordero, la ternera en salsa, el calamar relleno, el tinto de reserva. Eso, segundo plato.
Y como arma arrojadiza la política (que si rojos o azules).

Para finalizar, cuando se presumía que un año más aquello quedaría superado sin apenas heridas de tirita invisible, los postres:
Algo de fruta del tiempo, helado para los niños, turrones, mantecados, polvorones.
Y las puñaladas para rematar bien la faena (que si tú esto y aquello; Y tú más, mucho más)

Café, cava y puro y cada cual a su casita a lamer los rotos.
En fin, ya se sabe, la familia.

El año que viene más, aunque habrá quien piense:
<<Anda que me van a pillar más>>





acróbata

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