martes, 12 de noviembre de 2013

Vagamundo.



Era un ser tan solitario,
tanto,
tanto,
que ni en su vagar
por el mundo
acompañaba su soledad
con la soledad de un perro.

Hoy le he vuelto a ver
por una perdida carretera de la costa,
tal vez no en el mismo cuerpo,
tal vez en otra mirada
cargada de inmensidad,
vacía de ayeres,
pero sin duda era él.

Venía caminando de ningún lado,
iba sin rumbo cierto
hacía ningún lugar.

Quizá ese sea su camino.
Quizá él es su propio destino
y hace mucho
que se tiene encontrado.




acróbata

3 comentarios:

  1. ¿Has sentido alguna vez que habitas en un enjambre?

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  2. Quizás su soledad abraza miles de soledades...

    Saludos, Tomás.

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