lunes, 25 de noviembre de 2013

La rata del vecino.


En algún momento de la madrugada, el vecino del segundo derecha perdió la cabeza. No se sabe si por exceso de azúcar en la leche, decía su mujer-Nada, si sólo le pongo un par de cucharadas- Lo que se callaba era que ese par eran con el cucharón de servir la sopa, o tal vez fue porque abusaba del helado de nata. Ahí su señora no tenía nada que contar, ella era más de tutti frutti con cookies y vainilla, muy importante que llevase doble de vainilla.

El caso, es que contemplándose sin afeitar sobre el espejo de la sala, con sus largos bigotes, blancos de tanta materia láctea atrapada en los pelillos, de repente se creyó un ratón, en vez de percibir que tenía una cara de rata con la que se hacía difícil convivir sin ir machacándosela con una escoba. Así que dando rienda suelta a sus recién adquiridos instintos de roedor y tomando entre sus manos su viejo taladro percutor, se puso manos a la obra en la ingente tarea de convertir su casa en un maldito queso de gruyere. La noche se llenó de ruidos, el vecindario de temores, insomnios y amplios recuerdos a su difunta madre. Una perra si atendemos a los gritos de su vecino de planta.

Por fortuna para la comunidad siempre le dieron arcadas los quesos azules. De la que nos hemos librado.





acróbata

2 comentarios:

  1. Muy bueno tu blog acróbata! llegué por casualidad y la bendigo! un placer leerte!

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  2. Gracias, Rosa. Bienvenida a bordo.

    Saludos cordiales.

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