miércoles, 20 de noviembre de 2013

Ruidos en la madrugada.


Tic-tac, tic-tac, tic-tac.
(El reloj de la sala)

Pof, pof, pof.
(Gotea el grifo del lavabo)

Ladra un perro a lo lejos.
Mueve el viento la persiana.
Pasa un coche, se detiene,
arranca de nuevo, acelera,
cambia de marcha,
vuelve a acelerar.
Se aleja en la madrugada.

Oigo los silencios de la noche,
no tan silencios,
tan llenos de ruidos.

Bueno, a ratos sí parecen silencios.
Y entonces escucho mi respiración,
incluso casi el pom-pom acompasado
de los latidos de mi corazón.
Lentos, insomnes, aburridos.
Creo, o no,
igual es mi imaginación
que percibe ruidos y más ruidos.

¿Dormir?
Vuelta y vuelta
enredado entre las sábanas.
Quito almohada, pongo almohada.
Me tapo, me destapo.

Dormir ya lo vamos a dejar
para mañana.
Tal vez,
puede,
quizá.






acróbata

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