domingo, 20 de octubre de 2013

Vértigo.


Tal vez el vértigo
sea nada más
la penúltima frontera.

El eterno paso al vuelo
sobre el abismo de navajas
que encaramado a un sueño
busca la salvación azul
de aquello que llaman cielo.

Tal vez sea eso,
el precio a pagar en especie
a un viejo cobrador de apellido miedo.

Quiero creer que no,
necesito creerlo.

Y se trate sólo de una prueba más,
de un difícil equilibrio
para el que camina sobre nubes
dando razones de alambre
a un corazón funambulista
que nunca, nunca,
aprendió a conformarse
con lo anodino del suelo.




acróbata

6 comentarios:

  1. En este poema sí que eres acróbata de verdad, para despistar el suelo. Muy bueno, poeta.

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  2. Acróbata: sinónimo de valiente.

    Buenas noches, Tomás.

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    1. Muchas gracias, Luna. La verdad es que no soy nada valiente y si bastante inconformista.

      Buenas tardes salteñas para ti.

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  3. Tú si que sabes cómo caminar sobre la cuerda floja... Besos.

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    1. A fuerza de caídas uno cree que aprende a caer. Una tonta creencia, una más de tantas.

      Gracias, Magda.

      Besos.

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