jueves, 24 de octubre de 2013

Ventana al oeste.


A veces sopla el viento
y mueve las ramas de las palmeras.
A veces no
y todo quieto como en una vieja foto
robada al horizonte.

Llueve, escampa y sale el sol.
Hilillos de agua,
charcos y evaporación

Pasa un coche y se detiene,
arranca de nuevo y se va.
Un hombre se aleja
caminando con prisas,
otro que paseando se acerca.

Vuelan las gaviotas todo el año,
vencejos y golondrinas sólo en épocas.

Y esa es la vida
desde una ventana que mira al oeste.





acróbata

3 comentarios:

  1. Está muy bien el poema. De hecho, lo comparto. Es un instante capturado, un paisaje que bien podría corresponder a este otoño. Abrazos.

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  2. Gracias, Marcos.

    La vida que pasa y pasa y pasa y nunca se detiene. En cierto modo somos notarios de un tiempo, el nuestro, sólo eso.

    Abrazotes, poeta.

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  3. Imagino que la vida sonríe cuando mira al oeste ...

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