jueves, 26 de septiembre de 2013

Me sobrevivo.


Que de lo único que soy inocente
es de haber nacido.
El resto es la consecuencia lógica
de este irrefutable hecho.

Yo no elegí nacer,
de ninguna de las maneras
pedí venir a esta noche fría
y oscura
de estrellas rotas
para mis pies descalzos.

A este desierto
sin hombres azules
donde, de oasis
en oasis,
cada pozo es un llanto
de vinagre
            y hiel
para saciar la sed.

Yo...
Yo soy inocente.

Inocente
hasta el primer llanto,
hasta sentir el escarpelo
seccionando mi última unión
con el paraíso.

Del resto
que se atenga el mundo
a mi porción de culpa.
Que se conforme,
como yo me conformo
                                a él.

De poco me siento orgulloso,
mas no importa...

¿Acaso importa algo
lo que a mí me importe
si ni yo mismo gasto ojos
para la herida cerrada de mi vientre?

Lo cierto es que la vida me supera
y más que vivir
            me sobrevivo.





acróbata

2 comentarios:

  1. Creo fervientemente que a quien no le supere la vida, camina difunto mirándose el ombligo.

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