martes, 24 de septiembre de 2013

El riesgo.


No daña quien quiere,
depende tanto del si puede.

Y la rosa, sueño de pétalos
que ansían labios
                    y ojos,
guarda en su tallo
espinas como puñales
para la inocencia de dedos
que dan forma a la mano.

¿Merece la pena el riesgo?

Siempre podrá más el deseo,
el corazón que se acelera
                               cada poco
que la frialdad blanca
del hombre de hielo.

Sólo es sangre,
nada más que eso.
Un rastro rojo
          de tinta en vena
que se oxida sobre el papel.

Donde la vida escribe su obra
más doliente,
           más auténtica
quedan los rastros de una herida
que nunca sana del todo.




acróbata

11 comentarios:

  1. Desde las huellas de las cicatrices aprendemos que somos sobrevivientes del dolor.

    Un abrazo de siempre, querido Tomás

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  2. Bonita reflexión sobre "sangro todo lo que escribo" (como diría Fito) La tinta es la sangre. Y entonces todo está bien. Saludos.

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    1. Qué grande Fito!
      Me cae bien, además de gustarme mucho su música.

      Abrazos, Marcos.

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  3. No hay que dejar que nos dañen.
    La escritura no debería ser sólo sangre.
    Y todos los riesgos merecen la pena, siempre.
    Besos, mi cosa guapa.

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    1. La escritura como la vida lo abarca todo.
      Así lo entiendo yo.

      Besos, Eva.

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  4. Me ha gustado mucho, bello poema, enhorabuena.

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  5. Así que al final también hay que querer dañarse.

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    1. No es cuestión de querer...

      Si no se escribe desde la propia verdad difícil veo yo llegar a alguien. Tal vez la prosa de más juego, pero al final viene a ser lo mismo, hay que sentir lo que se cuenta.

      Abrazos, Enrique.

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  6. Las heridas sanan poro siempre dejan una cicatriz. Un bello poema. Saludos.

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