domingo, 8 de septiembre de 2013

El borracho.


A veces me siento
como el vaso de ron
sin ron
y con un par de hielos
solos y mareados
de tanto buscarle esquinas
al cristal de ausencias.

Así de amargo
con lo dulce que decían
que era esto.

Así de mojado
con lo seca que es la vida.

El resto del tiempo
no me siento
y desmadejado sobre el suelo
de cualquier tugurio
hablo con unicornios azules
y sonrío a labio partido
con todos mis demonios.

Tal vez por eso
cada poco se nos acaba el ron
y el mundo entero me aborrece
casi tanto como yo a él.




acróbata


10 comentarios:

  1. Y eso es la vida.

    Tú lo has dicho, Domi.

    Nos vemos, nene.

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  2. ¿No queda ron? Yo me encargo... y me apunto a una ronda.

    Besos.

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  3. Ea, que no se diga...jajaja.

    Chin-chin, Magda.

    Besos.

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  4. Qué maneras las tuyas, bravo, estupendo.

    Y mira que cuando el vaso se queda sin ron, los cubos de hielo parecen ironías... pero justo antes de derretirse por completo, llega el líquido que lubrica los engranajes del día a dia.

    Besos y abrazos.

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    1. Gracias, Mily.

      Me gusta el comentario este tuyo.

      Besos.

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  5. Si las borracheras provocan estos versos, las doy por buenas. Estupendo poema. Me han gustado mucho los unicornios azules y los demonios, parece una alegoría sobre los efectos del alcohol. Abrazos.

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    1. Gracias, Marcos.

      Todos los excesos son malos.

      En fin, una vez al año no hace daño.

      Abrazos, amigo.

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  6. El ron es muy dulce, pero deja una resaca de la leche.

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  7. A mí me encanta el "grog", será que tenemos almas de pirata...
    ;-)

    Besos, cosa guapa.

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