lunes, 16 de septiembre de 2013

Boby.


En apenas veintitantos centímetros de separación, dos universos totalmente distintos se escuchan cada noche en los silencios de las horas sin ruidos. Mas por suerte no se ven, no se tocan, no se huelen... A veces las paredes hablan más que callan.

Ella, una mujer de otro siglo con más de ochenta inviernos entre sus carnes y ninguna primavera a la que asir sus ojos. Seca como el tronco de una pita caída al borde de un camino que ya no lleva a ningún sitio. Él, un viejo huraño, tal vez sin parásitos en su cuerpo, pero con muy malas pulgas en sus maneras. Ambos casados y cansados el uno del otro y también del mundo. Ella mucho y sin intención de callárselo. Él más de tanta queja nocturna, de tanto lamento diurno. Sin hijos, sin sobrinos, sin familia, sin amigos, sin nadie. Con la inmensa mayoría del vecindario ignorantes de ellos. Y la minoría hartos de sus feos gestos y peores modos. Un tabú de gente hasta para los asistentes sociales que osaron en su momento intentar prestarles ayuda en su quehacer diario.

Tras abrirle la puerta a su pequeño hijo de perra y que salga a hacer sus cosas allá donde le venga en gana, costumbre vieja de cada jornada para padecimiento vecinal y comodidad de ellos. Y pasar tres noches, con sus correspondientes tres días, tirado en la calle a la espera de que su amo vaya a por él después de dejar de cualquier modo la bolsa de basura junto al contenedor de la esquina, sólo Boby, perro antipático donde los haya, los echaba de menos. Al menos eso parecía indicar su ladrido lastimero y su rascar en la puerta cuando se cansaba de vagar de acera en acera husmeando el rastro de otros congéneres y dejando claro, entre efluvios de apestosa orina, que aquel territorio tenía dueño. Ya no se sabe si tanta pena era por ellos o por la pérdida de su decrépita manta, que sucia y apestosa le aguardaba en el balcón.

Alguien tuvo que avisar a la policía, nadie confiesa haber sido. Mucho aporrear la puerta y el silencio como respuesta. Tuvieron que venir los bomberos y hacer uso de la fuerza, excesiva fuerza para desgracia de hasta el marco de entrada. Con lo fácil que hubiese sido llamar a un cerrajero y ahorrarnos a los vecinos aquella imagen dantesca...

Ella, amordazada y con las manos amarradas a la espalda, muerta a machetazos mal dados sobre un inmenso charco de sangre justo en la misma entrada. Las paredes del pasillo que sirven de distribuidor de la vivienda como un mapa de carreteras lleno de líneas y salpicaduras en rojo. A pesar de lo escandalosa que es la sangre, parecía imposible que de un cuerpo tan escaso, donde piel y hueso se daban la mano si mediar carne de por medio, hubiera podido escapar tanta sangre.

Él, al fondo del pasillo, tras la puerta abierta de la sala, con dos palmos de lengua fuera, la tez de su rostro como el manto de un cardenal listo para repartir hostias y todo su cuerpo al igual que un kebab turco en el asador, dando vueltas a medio metro del suelo. Colgado con su propio cinturón de la lámpara ventilador, girando y girando sin parar. Jamás hubiera imaginado ni el más optimista que aquella lámpara de apariencia tan frágil pudiera soportar el peso muerto de un ahorcado y menos girando durante horas y horas sin detenerse. Para que luego digan que los coreanos todo lo que fabrican dura un asalto.

Se vende piso completamente amueblado en zona céntrica, a dos pasos de la playa, con generosas vistas al sol poniente. Eso al menos anuncia la inmobiliaria de la plaza. Yo creo que unos cuantos pasos más se necesitan para llegar a orillas del mar y tal vez toda una carretera intercontinental para olvidar semejante historia.

En fin, un chucho más que se ha quedado sin casa, sin dueño, sin vida...
Y cuyo futuro pende de un cupo cada vez más pequeño que parece a punto de cumplirse en la perrera municipal.

¿Qué culpa tendrá Boby de semejante drama?

¿Alguien quiere a un perro pulgoso, viejo, mal educado y con la insana costumbre de hacerse sus cosas donde le viene en gana?





acróbata

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Aquí da comienzo un nuevo proyecto de letras llamado "3º izquierda". A ver lo que da de si.

      Besos, brujilla.

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  2. No tendrá culpa alguna pero quien va a querer un perro con esa fea costumbre. Que tengas un buen día.

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    1. Las mascotas y más los perros suelen ser el fiel reflejo de sus amos. Este perro no me simpatiza nada.

      Saludos, Maruja.

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