miércoles, 18 de septiembre de 2013

Alientos al horizonte.


Son tus ojos
nidos de águilas
que han visto el mar
en el ámbar
       de mis pupilas.

Déjame asomarme a ellos
una vez más
que ya sólo diviso orillas
         de aguas viejas
cuando arriban a morir en paz
en lo más crudo del mes del frío.

Y cuando mis párpados
se posen cansados
como palomas blancas
picadas por el alacrán del sueño
que sea tu silencio de peces
el que venga a despertarme.

Déjame dormir
los inviernos que nunca marcharon
para despertar azul
en un año de cuatro estaciones
y menos sal
        de piel adentro.




acróbata

8 comentarios:

  1. Hermosísimo poema...¿Quiere dormir?

    Veranear, invernar,
    qué toca ahora?

    Besos,

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  2. Quiero dejar atrás lo que no hay manera...

    Gracias, Pat.

    Besos.

    P.d: Quiero pensar que no me llamas de usted. No me pega nada ese tratamiento.

    Tomás.

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  3. No, no te duermas que nos quedaramos sin tus poemas.

    Buen poema. Un abrazo.

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  4. Mucho me temo que esa sal la llevemos ya en la piel y en los huesos también.
    Besos, cosa guapa.

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