lunes, 5 de agosto de 2013

Sin nadie.


La soledad no es aquello
que te han contado
esos que se llaman solitarios...

No es la gota de rocío
cobijada en una hoja de palmera
aguardando temblorosa
el despertar ardiente
del mar de arenas.

No es la tabla
del penúltimo naufragio
trepando olas
en lo inabarcable de la inmensidad azul.

La soledad es un café
sin medias.
Una copa llena de viento
compartida con tu silencio.
Un tenedor de un sólo diente
que nada más pincha en hueso.

La soledad es una calle repleta
de caras anónimas,
de muchedumbres sin rostro,
sin voz, sin ojos
en los que verse reflejado.
Es una casa que se te cae encima
nada más atravesar el umbral
de su puerta siempre mal cerrada.

La soledad no es estar solo,
sin compañía,
en mitad de la vastedad de la vida
es sentirse, saberse solo
más allá del lugar
y el momento.

El solitario no está solo
se tiene a si mismo.





acróbata

5 comentarios:

  1. En la más completa oscuridad la sombra es una,
    solo una y no distingue cuerpo de espacios,
    espacios de la nada...

    Letras sin tiempo
    en tiempos que quedaron atrás,
    mas no en mi memoria de pez hambriento.

    Besos, Magda.

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  2. La soledad rodeada del mundo, es la peor de todas.

    Un escrito precioso.

    Saludos

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    1. Sí, esa soledad de multitudes son puñales.

      Gracias, Desterrada.

      Un abrazo.

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  3. Así es...
    Lo firmo y lo suscribo.
    Besitos!

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