jueves, 29 de agosto de 2013

Septiembre.


Septiembre
es un lunes inmenso
tras una larga sucesión
de fines de semana.

Es una tarde de lluvia
y recogimiento
aún con el salitre del sudor
presente en la memoria.

Septiembre
es un cansancio de hojas,
un amarillear
en la copa de los árboles
que custodian el camino
que hasta hace nada
             nos dio su sombra.

Es el primer temporal de olas
como caballos blancos
en pos de una orilla solitaria
plagada de algas.

Septiembre es el inesperado
soplo frío
que estremece piel
                   y silencios
contemplando lo rápido
que cambia todo
y uno con el todo.

Aún en agosto,
a finales del largo mes del César,
y sin embargo ya se palpa
                    en el ambiente
la venida del otoño.

El cielo no es azul.
La mar no es azul.
Y yo, si algo,
un poco más gris
       que de costumbre.




acróbata

8 comentarios:

  1. Impresionante. Nunca mejor dicho. Abrazos, amigo.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Andrés.

    Para que veas, por poniente de Cabo de Palos también aprieta el levante lo suyo.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  3. Aún gris... sigues siendo luminoso. ¡Un besazo bro!

    ResponderEliminar
  4. Sí, septiembre es el mes gris por excelencia. Quizá por ese apaciguar pasiones y veranos me gusta tanto este gran lunes (me ha gustado esa definición) Abrazos poeta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con ilusión cojo todas las estaciones, con la misma que las suelto pues raro es que no terminen haciéndose un poco pesadas.

      Gracias, Marcos.

      Abrazote!!

      Eliminar
  5. Septiembre es la vuelta a la realidad. ¡Qué buen texto!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entonces aún nos queda un finde de soñar...
      Soñemos, pues.

      Besos, Ate.

      Eliminar