viernes, 2 de agosto de 2013

Qué poco.


La noche es un mar
de penumbras
donde ser naufrago
es tan sencillo
como no dormir...

Ya en pie,
con el alba trepando
por los mil ojos de la persiana,
la luz es madero,
el día orilla
y aún de desvelo en desvelo
pronto se olvida
lo inmenso que puede ser el silencio
de las largas horas sin sueño.

Qué poco duermo.





acróbata

3 comentarios:

  1. Ains, gracias, Magda.

    Me encanta este comentario tuyo.

    Besos!!

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  2. Mira que te vuelvo a mandar la nana, eh?
    Sonrío.
    Es precioso ese instante de silencio, de creación interior. Tú no lo desperdicias, versas y volamos contigo...
    Besos, mi cosa guapa!

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