martes, 27 de agosto de 2013

Las pruebas.


La habitación número trece
de un perdido motel de carretera.

Una vieja bañera
llena hasta los bordes
de agua aún templada.

Un cuerpo sumergido en ella
hasta el mismo cuello.

El réquiem de Mozart
sonando una y otra vez
en el reproductor mp3
abandonado encima de la ropa usada.

Una botella de Jack Daniel´s
ya casi vacía
volcada sobre la moqueta.

Un frasco de barbitúricos
sin una sola cápsula dentro
justo al lado del bourbon.

Una navaja de afeitar
abierta de par en par
entre los jabones de la repisa.

No busquen culpables,
es la consecuencia lógica
a tanta circunstancia junta.





acróbata

6 comentarios:

  1. Más que en el 13, debió alojarse en el 14... esa locura rezuma una lucidez harto sospechosa...

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    1. Tras un minucioso análisis del lugar de los hechos, la detective Lax dedujo que todo el escenario había sido hábilmente manipulado por una mente diabólica y perversa. La prueba definitiva que lo confirmaba era el apenas perceptible rastro de huellas que conducía desde el vestíbulo hasta el aseo. Estaba claro, el culpable era...

      Qué buen comienzo para este martes. Gracias Tomás!!

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    2. Y yo que no sabía el significado del número catorce. Siempre aprendo contigo, Magda.

      Besos y gracias, brujilla.

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  2. El culpable siempre es el mayordomo, Amelia. Al menos eso decían en las series de misterio de antes...jajaja.

    Me encanta tu comentario, me ha resultado muy fresco y apropiado para acompañar a estas letras.

    Abrazos, amiga.

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  3. ¡¡¡Muy bueno!!! Que tengas un feliz día.

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