miércoles, 21 de agosto de 2013

Días de sopa.


Hay días de guardar
y no tirar
en los que me pondría a caldo.
Otros directamente haría sopa de picadillo
con mi hígado,
sin metáforas y con algún que otro hueso
de los que se clavan en el pulmón izquierdo
por no herir de más el corazón
y dejarme sin vida
y con el regusto amargo del muerto
en el homenaje de su despedida.

Pero en este día
no me quedan fideos,
sólo pasta de letras.
y tal vez por eso,
esto.
y tal vez por esto...
no como y callo,
o callo y me abandono
al abandono de los fogones sin llama,
a los silencios con significado
pero sin palabras.

Hay días y días,
algunos de régimen
en los que me mataría de hambre
ante el hambre de mundo que me asalta
dejándome las tripas
con un concierto desafinado de tubas
y trombones.

El resto sólo son noches,
algunas de pan,
otras de vino,
en ninguna que recuerde
ha habido más hostias
que las que me da la vida
o un servidor, tan pacífico de piel afuera,
que a ratos se quiere
y a ratos, no tanto.



acróbata


6 comentarios:

  1. Bueno, ¿cómo estamos,eh??
    No me gusta sentirte así; pero es cierto que hay días en los que ni el vino es redentor...
    Un beso sanador.


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    1. Ná, Eva. Hay días que duran horas y horas que duran vidas...
      Una siesta de aúpa y como nuevo.

      Besos de chocolate para ti,
      mi guapísima amiga.

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  2. Dias de nostalgia y bilis agridulce los tenemos todos, aunque no todos los trasmiten de una forma tan emotiva, grafica y bella.
    Muy bueno Tomás, hay vida en esa vida.

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    1. Gracias, Pedro. Ya sabes como es esto, se pone uno a escribir y las letras que son de un exagerao...

      Abrazote, amigo.

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  3. Esos momentos donde las palabras disfrazan sentimientos, o si quieres al revés. Mira que los desvaríos entre punto y coma te quedan muy bien.

    Besos y abrazos con cariño.

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