jueves, 1 de agosto de 2013

Buitres.


Cuando el abuelo marchó, los buitres carroñeros que le rodeaban en todo momento, cayeron sobre sus posesiones como auténticas alimañas. Luego, ya empanzonados de objetos inanimados, quisieron levantar el vuelo para largarse de allí a la espera de la siguiente presa. Y aunque batían y batían sus alas levantando nubes de polvo y moscas, su avaricia les impedía despegar siquiera un palmo del suelo. Hubiese sido tan fácil haberlos corrido a patadas.
La memoria del abuelo, de lo que en realidad fue el abuelo, echó a volar con su último aliento, como el ave libre que siempre fue.

El recuerdo es un águila real que ligero de equipaje carga entre sus alas el peso de toda una vida. Una vida de cielo en cielo, de caída en caída, buscando una vez más alzar el vuelo.






acróbata

1 comentario:

  1. Yo vi los buitres alrededor del cuerpo de mi padre, cuando aún estaba caliente...
    Por eso hay personas y lugares a los que no podría ya volver por mucho que me lo pidiesen.

    Besos, terroset de sucre.

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