viernes, 12 de julio de 2013

En lo penal.


Anoche soñé que estaba sentado con las manos esposadas en el banquillo de los acusados del juzgado de guardia número cinco de lo penal. Y mientras el juez, puesto en pie, recitaba un poema de putas, proxenetas y puteros, muy bueno, por cierto. El fiscal, un tipo seboso y mal encarado, con pinta de vicioso, jugaba a ser Onán bajo su mesa. Mi abogada, que era una rubia tetona con botox hasta en las pestañas y claros síntomas de ebriedad, se relamía de gusto escuchando declamar a su señoría con tanto énfasis. Yo, sintiéndome en todo momento indefenso y no sabiendo de qué se me acusaba, trataba de marcharme de allí como fuese. Para ello bien que tenía puestas las antenas en todo lo suyo buscando posibles escapatorias a lo que suponía iba a ser una condena bien seria.
Por fin, aprovechando el apoteósico final en el que todo río regresa al cauce de la normalidad: El juez volvía a tomar asiento, el público lanzaba al estrado bragas y calzoncillos, el fiscal terminaba su tarea con un último suspiro de alivio y mi abogada gemía al alcanzar el orgasmo intelectual ante semejante representación teatral. Un servidor, se largaba de allí escabulléndome por una rendija situada estratégicamente junto a mi bancada.
Al instante, cuando aún retumbaban en mis oídos el jolgorio de la sala de lo penal, en caída libre, vine a dar de bruces con el interior de mi armario ropero. Por supuesto con tanto ajetreo acabé despertando de golpe. Y menudo alivio al comprobar que todo había sido un mal sueño y felizmente continúo siendo una vulgar cucaracha casera.





acróbata

5 comentarios:

  1. Veo que vas dando pequeños pasos hacia ese otro lado de las letras, la poesía y las palabras, traspasando el muro hacia la libre expresión, que cada vez te sienta mejor. Siempre estas trabajando amigo, eres grande.

    Menudo sueño. Freud tendría claro lo que opinas de la justicia jejeje

    Besos

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  2. Muchas gracias, Alejandra.
    Lo cierto es que tengo bastante escrito en prosa. Incluso un libro ya terminado de relatos llamado "31 dosis para un mes enfermo"

    Otra cosa, para mí esto no es trabajo, todo lo contrario, es placer.

    Besos, amiga.

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  3. Lamentablemente la justicia cada vez da para menos aunque en este caso particular, se despliegue hacia el caso contrario. Si quizás solo eso, la justicia en ocasiones parece sueño.

    Un beso ingenioso Tomás

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Juliette.

      ¿La Justicia? Ay la Justicia, que injusta es.

      Besos, amiga.

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  4. La Justicia es la peor de las pesadillas...

    Besos kafkianos.

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