sábado, 29 de junio de 2013

Viajes de una vida.


En mi ignorancia
de años y latidos,
alientos y más alientos
me abandono con ganas
al veneno de la serpiente.

A la sombra del árbol maldito
aún sin Eva de por medio
si naciese cien veces
ciento una comería del fruto prohibido,
de la manzana que llena los ojos
y tanto amarga en el paladar.

¿Qué clase de existencia
la que sólo busca
satisfacer lo efímero de la carne?

Hay éxodos
que deben ser vividos
en la más completa soledad
y viajes de una vida
de los que no se regresa.




acróbata

5 comentarios:

  1. Siempre hacia adelante, sin retorno...
    Besos para el camino.

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  2. Respuestas
    1. Gracias, Andrés.

      No sé si soy un esteta, la verdad, no me planteo mucho mis gustos, me gusta lo que me gusta hasta que deja de gustarme.

      Abrazotes, colegui.

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  3. De esos viajes sin retorno, doy fe que se hacen en la más profunda soledad.

    Besos, terroset de sucre.

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