viernes, 7 de junio de 2013

Me atrevo.


Transmutemos el agua
en vino
y tu boca
         en copa.

Hagamos del hambre
pan
y de éste
cuerpo del pecado.

Seamos los nigromantes
                              de la lírica
en la torre del poema
y transmutemos el deseo
en carne
    y el labio en piel
para la saliva de un beso.

           ¿Te atreves?
Me atrevo.

Hagamos que los versos,
ligeros en la voz del viento,
sean plomo
en la página del amor áureo.

   Hagámoslo,
y seamos soneto
             de dos suspiros
en la piedra filosofal
    de la poesía.

                          ¿Te atreves?



    


acróbata

9 comentarios:

  1. Si lo planteas así... creo que va a dar para conjugar el verbo entero :-)
    Menudo alquimista estás hecho!
    Besos acróbata.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se hace lo que se puede y lo que a uno le dejan...

      Besos, Magda.

      Eliminar
  2. Como para no atreverse!!! Grande, grande este poema, desde el principio...

    ResponderEliminar
  3. Osado poeta, ante semejante caricia, deleite para los sentidos, ¿ quién podría no atreverse?
    Un beso Tomás.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Juliette.

      Seamos intrépidos en lo atrevido de la vida.

      Besos!!

      Eliminar
  4. Yo así, y sin creer en Dios alguno... también me atrevería a pecar.

    Besos, cosita guapa.

    ResponderEliminar