domingo, 23 de junio de 2013

Ensayando.


-María, siéntate, tengo que contarte algo que debería haber hecho hace ya mucho tiempo.
-Dime, Juan. ¿Es grave?, se te ve muy preocupado.
-Esta misma mañana me he vuelto a cruzar por la calle con mi padre y se me ha quedado mirando fijo.
-¿Y qué?
-¿Cómo que y qué? ¿Qué pregunta es esa, María?
-No te entiendo, pero bueno...¿Y qué has hecho?, ¿qué ha pasado?
-Pues qué voy a hacer, lo mismo que hago siempre: apartar inmediatamente la mirada, santiguarme y salir por piernas.
-¿Y eso?
-Joder, María, pareces tonta. Mi padre lleva muerto diez años.
-Juan, tu padre está vivo.
-¿Vivo?
-Sí, vivo, tan vivo como tú y yo.
-¡Anda que sí!, pues yo llevo diez años sin cruzar palabra con él. Bueno, para el caso es como si estuviera difunto.
-Hombre, Juan, cómo puedes decir eso, a lo mejor quería hacer las paces contigo.
-Que va, María. ¡Qué ingenua eres!, estaría ensayando para cuando se muera ser un aparecido y meterme miedo. El caso es no dejarme vivir.


acróbata




5 comentarios:

  1. Me gusta esta historia...Es tan surrealista y tan real a la vez!!
    Besos,

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  2. Gracias, Pat.
    La realidad siempre supera a la ficción.

    Besos, amiga.

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  3. Tengo un vicio muy malo, acabo de darme cuenta: siempre dejo hablar a la otra parte contratante. Así pasa lo que pasa… luego.

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    1. Es tan ambiguo tu comentario...
      En fin, tú sabrás a qué te refieres, yo intuyo algo, pero solamente es mi intuición, que lo mismo es errónea.

      En todo caso gracias por tu paso por aquí "g"

      Abrazos.

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  4. Hay tanta gente que vemos a diario y ya está muerta en nuestras vidas, verdad??
    Con algunas relaciones de familia igual...
    Un beso, cosa guapa!

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