domingo, 19 de mayo de 2013

Ropa vieja.


Esta camiseta medio rota
que pierde tono a marchas forzadas,
pasando del rojo fuerte 
                          de la sangre
al ligeramente encarnado del sol
en horas de crepúsculos...

Estos vaqueros desgastados
en mil lavados a maquina,
con tantas lunas a cuestas
                   como años azules
tiene mi memoria intacta...

Estas zapatillas ya vencidas
en millones de pasos,
que de camino al horizonte
han sembrado huellas perecederas
que me regresan de continuo
a esta senda de ida...

Esta vestimenta sencilla
            cargada de historia,
cargada de vida mía
que me sienta como un guante,
     que me hace sentir su mano...
es mi vestir más querido.

Me gustaría sentirme
                           tan a gusto
con mi piel, mi carne, mis huesos
como cómodo me hallo
en mi ropa vieja
          de estar por casa.

No sé,
tal vez aún mi cuerpo
no sea lo suficientemente mayor,
ni yo lo bastante maduro
para aceptar todos mis roces,
descosidos,
rotos...
en este largo tiempo
desnudo frente a la vida,
vestido a ojos vista
del discurrir de los días.




acróbata

1 comentario:

  1. Todos llevamos muchos rotos y descosidos a cuestas.
    Somos un remiendo de latidos.

    Besos, mi terroset de sucre.

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